Érase una vez un príncipe llamado Juanito de la Mancha. Había también una princesa llamada María de la Rosa, que quería ser novia de él, pero él no la conocía.
Un día, el príncipe se desmayo y le metieron en una tumba pensando que estaba muerto, cuando se despertó descubrio que era un zombi. Al rato, llegó al castillo y se portaba mal: le olía el aliento, se tiraba pedos, le olían los sobacos, etc. La princesa le veía así y ya no quería ser su novia, así que se fue a un pueblo lejano, porque no quería ver al príncipe. Juanito se enteró y fue corriendo hasta allí. La princesa vio al príncipe, se asustó y el príncipe le explicó lo que le habia pasado y le dijo que un beso le convertiría en humano. Entonces la princesa no creía al príncipe y se fue corriendo y gritando, el príncipe la siguió hasta llegar al castillo. La princesa pensó y pensó y creyó al príncipe. Unos meses después se casaron y el príncipe volvió a ser humano.
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